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El error que siempre debes evitar a la hora de invertir: las emociones

Invertir de la manera correcta

Invertir siempre ha sido una de las recomendaciones para quienes quieren hacer rendir su dinero, por ello se convierte en una opción no sólo popular, sino también respaldada por una gran cantidad de exitosos comerciantes o inversores que han dedicado parte de su vida a formarse para invertir de la manera correcta.

Sin embargo, este camino también les ha permitido identificar las mejores estrategias para lograr llevar la delantera en sus inversiones identificando los posibles errores que pueden atentar contra el funcionamiento que tienen sus movimientos en las inversiones. Es por ello que en esta ocasión veremos uno de los factores más importantes a la hora de invertir que puede convertirse en un error sustancial.

El factor emocional y su incidencia en las inversiones

Así es, el aspecto emocional y su influencia pueden ser uno de los peores errores a la hora de invertir, en especial si no tenemos control sobre esta área y dejamos que se apodere de la toma de decisiones en términos de dinero.

Evidentemente no podemos desconectarnos de este elemento emocional porque es parte de nuestra naturaleza, sin embargo, el poder de incidir en nuestras decisiones de manera inmediata, sí es un problema. Esto, porque contrario a lo que podríamos pensar, acerca de que el enemigo es el riesgo, en realidad, podemos ser nosotros mismos y la forma en la que reaccionamos a él a partir de nuestras emociones.

Presta atención a estas emociones

A continuación te mostraremos cuáles son las emociones que mayor repercusión suelen tener en el mundo de las inversiones, cómo actúan sobre nosotros y y en este sentido, su incidencia en la toma de decisiones ante una eventualidad u oportunidad de negocios. Empecemos:

El miedo

Sin duda es una de las emociones más importantes y frecuentes que suelen aparecer en las inversiones, dado que puede generar varias acciones. Una de ellas, paralizarnos. Si sentimos mucho miedo de perder nuestro dinero, lo más probable es que hagamos caso omiso a la oportunidad, las posibilidades y en últimas nos quedemos sin invertir, pues habrá mucha más inseguridad aún cuando siempre existen riesgos en el mercado.

Uno de los sectores en los que más suele estar presente suele ser en la inversión de productos financieros. El miedo puede ser tal que en un caso como el rebote del mercado, nos haga cerrar alguna operación de manera inmediata cuando no era el momento de hacerlo.

La codicia

Es otra de las emociones más frecuentes que encontramos en las inversiones y que puede ser la otra cara de la moneda ante el miedo que se puede generar en oportunidades que requieren poco tiempo de análisis por la inmediatez de la situación. En este caso, un exceso o mal manejo de la codicia, puede generar en el inversor la idea de tener que ganar mucho más dinero sin importar las circunstancias, sin analizar la situación, simplemente intentando hacerlo a toda costa.

Si bien es importante que el inversor esté motivado, la codicia puede generar que pierda todo su dinero buscando recursos sin analizar las posibilidades. Se puede presentar principalmente cuando la bolsa está en subida y donde las ganancias parecen crecer continuamente, pues omite al inversor la necesidad de revisar las tendencias y puede caer sin reparos.

La tristeza

No solo se trata de las emociones que surgen por el hecho propio de la inversión, como puede suceder en los dos primeros casos, sino que también inciden las emociones previas que tengamos antes de invertir, es decir, nuestro estado anímico ajeno a la inversión, lo que suele ser más evidente con emociones como la tristeza.

Si una persona está triste, es probable que intente comprar más como un intento de mejorar su estado anímico, pensando en que esto podría ayudarle y de paso cumplir un pequeño capricho. Sin embargo, de nuevo, guiado por su peso, puede ocasionar una muy mala toma de decisiones financieras que en lugar de hacerle sentir mejor, pueden hacerle perder mucho dinero.

La euforia

De otro lado tenemos el caso contrario de la tristeza y nos referimos a un alto grado de euforia que puede generar también una toma de decisiones errónea basada en una felicidad extrema. Esta emoción, en particular, logra que los inversores bajen la guardia ante los posibles cambios que se puedan generar en el mercado y se dejan orientar por un gran positivismo que puede parece colocar oportunidades donde no las hay.

En este sentido, en el caso de la compra y venta de acciones, es posible que el inversor prefiera empezar a comprar muchas más acciones esperando resultados positivos sin que analice las tendencias, cambios, posibilidades y demás aspectos del mercado que pueden alentarlo.

En otros casos, aunque en menor medida, también se suelen presentar emociones como la envidia o incluso se sienten mortificados por un afán de ganar lo antes posible, lo que puede generar una inestabilidad importante a la hora de invertir. En estos casos, el tiempo es contundente, dado que quieren obtener ganancias de inmediato, así como también ganar como otros lo han hecho. Los riesgos son una constante en el mercado y mucho más cuando no se evalúan todas las posibilidades.

Conoce más del mundo de las inversiones en nuestra sección disponible, así como también de otros consejos y elementos indispensables que debes tener en cuenta a la hora de invertir, en especial si estás por lanzarte a este campo. Aún así, si ya estás participando en el mercado, toda esta información será de gran utilidad para ti y tu crecimiento.