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7 ideas que te repites y te impiden empezar tu propio negocio

¿Por qué no puedes arrancar con tu emprendimiento?

Nadie dijo que iniciar un emprendimiento es tarea sencilla, de hecho, es un camino que requiere esfuerzo y al que debemos animarnos con valentía y convicción, pero tampoco es imposible. A lo largo de la vida, en distintas situaciones, somos nosotros mismos quienes nos ponemos obstáculos para justificar el por qué no iniciamos algo, en este caso, nuestro propio negocio.

Si estás planeando hace mucho iniciar tu negocio pero aún no lo has hecho, posiblemente sea porque te estás diciendo algunas de las siguientes frases o ideas que se consolidan como obstáculos y que frenan tus intenciones. No pospongas tu sueño e identifica cuál es la excusa que te estás poniendo para no empezar.

Las ideas que debes eliminar ahora

Frente a lo desconocido podemos atemorizarnos, es propio de nuestra naturaleza. Sin embargo, ¿te has preguntado qué de lo que conocemos existiría si nos dejáramos vencer por el miedo? Posiblemente no existiría el mundo tal y como lo conocemos. Es por ello que estas ideas no pueden convertirse en un obstáculo para ti. Veamos cuáles son y rompamos sus fundamentos.

“No tengo los estudios suficientes”

Una de las ideas que más ha alejado a posibles emprendedores de sus sueños, es considerar que deben tener todos los estudios o algunos en particular, para poder iniciar su propio negocio. Aquí debemos tener en cuenta que, si bien es cierto que es importante tener un grado de conocimientos específicos, la mayoría de los emprendimientos no determinan estudios o carreras de manera formal.

Sin ir muy lejos, podrás observar que muchos de los grandes empresarios puede que no hayan terminado sus estudios de colegio o ni siquiera fueron a la universidad, pero no por ello se detuvieron.

“El otro año empiezo”

Esta es una frase típica para iniciar no solo un negocio, sino también actividad física, lecturas, estudios, nuevos hábitos y demás, y aquí entre nos, también la he usado. Parece ser una frase que justifica las razones de fondo (que no existen), para seguir dejando nuestro emprendimiento para después. Si bien existen condiciones que ameritan posponer ciertos procesos, lo cierto es que si estamos esperando que llegue el momento ideal, este no es más que hoy mismo. Los pasos pequeños marcan la diferencia.

“Me gusta, pero no quiero hacer esto”

Aquí tenemos otra de las ideas más difundidas entre quienes aún no se atreven a vender. Esto puede sustituirse por “me gusta vender, pero no quiero hacer cuentas ni administrar el dinero”, o en caso contrario. Esta idea suele estar ligada a la primera con la carencia de estudios. Muchas personas creen que pueden iniciar un negocio sin enterarse de cómo funciona, cómo se gestionan ciertos procesos como el pago de nómina o la contratación.

En principio, es necesario que te capacites en ciertos aspectos o te asocies con personas que puedan dedicarse a otras actividades complementarias, pues con el paso del tiempo podrás incluso contratar personal especializado. Sin embargo, recomendamos conocer, al menos, cómo funcionan todos los procesos de tu negocio.

“Ya lo intenté y no resultó”

Alguna vez escuché que fallar no es equivocarse, equivocarse es no intentarlo, y que nadie puede decirte cuántos pasos tiene tu propio proceso, por ello si no resulta, este será un paso más antes de llegar. Llegar a los mejores resultados posiblemente no nos salga a la primera, de hecho, habrán muchos obstáculos que superar en el proceso. Aquí la clave es tomar apuntes de cómo lo hemos hecho para no repetir, sino probar nuevas estrategias que nos conduzcan a los resultados que queremos.

Los grandes empresarios se enfrentaron a muchos problemas y de hecho, lo siguen haciendo, pero cada vez lo hacen de manera distinta. Algunos han quebrado, han tenido que cerrar sus negocios temporalmente, probar nuevas formas de vender, entre otras, en especial en tiempos de pandemia, y aún así, siguieron firmes con su idea.

“Necesito dinero para empezar”

Si no te has pasado por nuestras ideas de negocio sin inversión, este es un buen momento para hacerlo. En la actualidad, existe una gran cantidad de ideas de negocio sobre diversos sectores y en ello, con montos de inversión variables e incluso, algunos que pueden iniciar sin inversión. Es por esto que el dinero no necesariamente se convierte en una justificación real para no iniciar un negocio.

Claro, si vas a abrir una tienda de tecnología, necesitarás equipos, pero si no tienes el dinero, puedes empezar por analizar cuáles son los equipos que vas a comprar, cuáles son los más solicitados por el público, cómo acceder a descuentos y promociones, entre otras opciones que, si miras sobre el terreno, ya te han hecho iniciar el camino.

“No quiero perder mi dinero”

Aquí encontramos la posición contraria. Esta es una idea que suele aparecer cuando las personas quieren emprender por necesidad y no porque lo vean como una oportunidad. En este caso, el dinero es lo único que importa, de manera que constantemente está entre las preocupaciones la necesidad de duplicarlo, al menos. Aquí debemos tener en cuenta que, si el dinero fácil y rápido, que no requiera inversión y que esté de manera segura, es tu único objetivo, quizás sea mejor mirar otros modelos de negocios y no el emprendimiento.

Una de las características principales de emprender es que es un proceso que requiere de esfuerzo, dedicación, disciplina y mucha pasión, son estos los elementos principales de inversión, por ello construir una empresa sostenible no resuelve una situación económica de inmediato o al menos, no, sin invertir en ella.

“Quizás esto no es tan bueno como pensaba…”

La inseguridad no es una buena compañía si estás por iniciar tu negocio. Considerar que algo no es tan bueno, que quizás el producto que creamos no es suficiente o que necesita mejorar demasiado para lanzarse, son obstáculos que no te dejan arrancar tu emprendimiento a mayor escala, te frenan en cada intento. Aquí volvemos a lo mismo de esperar a que algo sea lo “suficientemente bueno”, como para lanzarlo, pues aún no está listo, es lo que pensamos.

Si no inicias, si no lo intentas, no sabrás cómo hubiese resultado, no identificarás las debilidades que te llevarán a fortalecer tu negocio, no sabrás cómo avanzar. Con frecuencia estas ideas pueden estar poniendo frenos a cada uno de tus intentos. Ahora que las hemos atacado, ¿Qué esperas para iniciar?